NPL son las siglas de Non-Performing Loan, que en español se traduce como «préstamo dudoso»o «préstamo moroso». No es un tipo especial de contrato, sino una calificación que se asigna a un préstamo (normalmente hipotecario, pero también puede ser personal o de empresa) cuando el deudor ha dejado de pagar durante un período prolongado.
¿Cuándo se considera que un préstamo es «Non-Performing»?
La normativa contable y supervisora (Banco de España, Banco Central Europeo, normativa internacional IFRS 9) establece criterios objetivos. En términos prácticos, un préstamo se declara NPL cuando concurre alguna de estas circunstancias:
El deudor lleva más de 90 días de impago (en la mayoría de los casos, aunque hay matices).
Es poco probable que el deudor pague sin recurrir a la ejecución de la garantía (por ejemplo, si está en concurso de acreedores o tiene otros indicios de insolvencia).
En España, la normativa del Banco de España (Circular 4/2016) detalla los criterios de morosidad. Un préstamo puede estar «dudoso» incluso antes de 90 días si hay evidencias de que no se cobrará.
- Por tanto, un NPL no es un activo diferente, sino un préstamo que se ha "estropeado" desde la perspectiva del cobro.
La respuesta corta es: cualquier entidad que sea titular de un préstamo puede tenerlo en su cartera como NPL, si ese préstamo está moroso. Pero los roles son diferentes:
1. Los bancos (entidades financieras)
Sí, los bancos tienen NPLs. De hecho, son los originadores de la mayoría de los NPLs. Cuando un banco concede un préstamo y el cliente deja de pagar, ese préstamo se convierte en un NPL dentro del balance del banco.
Los bancos tienen un problema con los NPLs: la normativa contable y de solvencia (Basilea, requisitos de capital) les obliga a dotar provisiones (reservar dinero) para cubrir posibles pérdidas. Cuantos más NPLs tenga un banco, más provisiones necesita, y eso reduce su capital, su rentabilidad y su capacidad para prestar.
Por eso, los bancos quieren deshacerse de los NPLs vendiéndolos en el mercado secundario. Venden el crédito moroso (con la garantía hipotecaria incluida) a un tercero a un precio inferior a su valor nominal (con descuento, por ejemplo al 70%, 50% o incluso menos, dependiendo del riesgo).
Ejemplo real:
Un banco tiene un préstamo de 200.000€ con garantía hipotecaria. El deudor lleva 2 años sin pagar. El banco vende ese crédito a un fondo de inversión por 100.000€. El fondo pagó 100.000€ por un derecho de cobro de 200.000€ más intereses, asumiendo el riesgo de que el deudor no pague y haya que ejecutar la hipoteca, con los costes y el tiempo que conlleva.
2. Los fondos de inversión (fondos de distressed assets)
Estos son los compradores habituales de NPLs. Los fondos no conceden préstamos (no son bancos), pero compran carteras de créditos morosos a los bancos. Su negocio es gestionar esos activos para obtener rentabilidad: bien renegociando la deuda con el deudor, bien ejecutando la hipoteca y vendiendo el inmueble, bien vendiendo la cartera a otro inversor.
Los fondos de inversión pueden ser de varios tipos:
Fondos oportunistas: compran NPLs con alto descuento buscando una alta rentabilidad (a mayor riesgo, mayor descuento).
Fondos value-add: compran carteras mixtas (parte de NPLs, parte de activos inmobiliarios) para reestructurar.
Fondos de inversión institucionales (pensiones, aseguradoras): a veces entran en este mercado a través de plataformas gestionadas por servicers.
3. Los servicers (gestores de activos)
Un servicer no es propietario del NPL, sino que lo gestiona por cuenta del propietario (banco o fondo). Los servicers son empresas especializadas en la administración de créditos morosos: se encargan de la cobranza, de la negociación con los deudores, de iniciar y seguir las ejecuciones hipotecarias, de gestionar los inmuebles adjudicados (REOs), de hacer lanzamientos, etc.
En España, los servicers más conocidos son: Altamira, Solvia, Servihabitat, Haya Real Estate, Divarian (antigua Altamira), Aktua, Hipoges, etc. Algunos son propiedad de fondos, otros de bancos (por ejemplo, Solvia era de Sabadell, aunque ahora ha cambiado).
Relación entre banco, fondo y servicer:
Un banco vende un NPL a un fondo.
El fondo contrata a un servicer para que gestione el cobro y las ejecuciones.
El servicer actúa en nombre del fondo, pero el titular legal del crédito sigue siendo el fondo.
De hecho, los bancos españoles han reducido drásticamente sus NPLs en los últimos años gracias a ventas masivas a fondos, pero todavía mantienen algunos en su balance, especialmente los más recientes o los que consideran que pueden recuperar internamente sin vender con pérdida.
Dato relevante: En 2026 la tasa de morosidad de la banca española está en mínimos históricos (alrededor del 3-4% del total de créditos), pero en términos absolutos siguen siendo decenas de miles de millones de euros. Y los fondos han comprado carteras por valor de más de 100.000 millones de euros en la última década.
Cuando un fondo compra un NPL, adquiere la misma posición jurídica que tenía el banco: es el nuevo acreedor, puede ejecutar la hipoteca, aparece como ejecutante en el procedimiento judicial, etc. El deudor no tiene que dar su consentimiento para la cesión (basta con notificársela). Y el deudor conserva frente al fondo las mismas defensas (cláusulas abusivas, etc.) que tenía frente al banco.
Eso es precisamente lo que hablamos en la respuesta anterior: el fondo que compra el crédito hereda el riesgo de que el deudor se oponga por abusividad.




